Bienvenida al Templo

Bienvenida a nuestro Templo

Miranda 'n Art

¡Hoy, abrimos las puertas del Templo Miranda’n Art!

El Templo es un espacio de cercanía, dónde compartirnos de verdad, con honestidad. Compartiré algunos procesos que vivo en el taller, y no solamente de elaboración de joyas, sobre todo de procesos internos vinculados a las piezas.

El Templo es un lugar abierto, accesible para todas vosotras. Aunque si quieres entrar en nuestro lugar privado, te invito a recibir la correspondencia.

Aquí reímos y lloramos,
todo junto,
juntas.

Doble realidad

Inauguramos este espacio, creando la ventana de este Templo.

¿Te imaginas, por un momento, que la pantalla que tienes delante, posiblemente tu smartphone, es esta ventana?

Es fácil.

Doble realidad, de una única plancha de cobre, serramos dos piezas iguales. De una visión real, tu móvil, vemos dos trozos de cobre, igual de reales.

¡Vamos a ello!

Descansar en el vacío

Para crear la ventana, es imprescindible vaciar.

Siempre para construir, hay que derribar algo.

En este caso serramos la plancha de cobre, partiendo del dibujo que hice inicialmente como guía.

Calamos, que es cómo se dice en idioma joyeril, serrar.

Hasta obtener las aperturas necesarias para dejar pasar la Luz.

¿Los huecos que a veces sentimos cómo vacíos en nuestra vida, pueden ser sitios para dejar entrar la Luz?

Seguir con el proceso

He calado todos los huecos, dejando solamente la estructura de la ventana. 

Pero solo en una de las piezas.

Porqué siempre para construir hay que derribar algo, pero no todo!

Así que ahora mismo tenemos:

Un marco de ventana calado, con sus formas vaciadas, lijadas y pulidas. Y otra plancha a la que no le hemos hecho nada. 

Separadas.

 

No pasa nada por necesitar ayuda

Venían de un mismo lugar, una misma plancha y volverán a serlo.

Quizás para mí, es el recordatorio más maravilloso, cuando siento mucho vacío. “Todo pasa, y esto también pasará. No estoy sola.”

Así que nos preparamos para ello. Cogemos el borax, un líquido amarillo que ayuda a soldar, la soldadura, y por último, el soplete.

Todo de materiales, que harán posible la unión de estas dos piezas separadas.

No pasa nada por necesitar ayuda, ¿te imaginas que se sintieran mal estos trozos de cobre, por no poder juntarse de nuevo sin la ayuda del borax, la soldadura, el calor y las manos que lo ejecutan? 

Introspección

¿Sabías que para soldar, es recomendable cerrar las luces exteriores?

De esta manera, podemos observar el color que toma el metal al ponerle mucha temperatura y ver su comportamiento. De esta manera, nos evitamos disgustos, como por ejemplo, que el metal se funda y tengamos que volver a empezar.

Pero, lo dicho, para dejar de sentir tanto vacío, quizás es recomendable, cerrar las luces exteriores y observar la propia. Mirar hacia adentro, vivirlo, y dejar que pase un poco el tiempo. Sin dejar que todo lo de dentro se achicharre, porque la luz externa no me dejaba ver que (me) estaba pasando.

La unión

Ya no son dos piezas.

Solo una.

Ciertamente, el metal tiene sus marcas. No luce igual de inmaculado que cuando empezamos esta aventura.

Parece estar manchado, diferente, algo lo ha cambiado.

Ahora se ve más robusto, sin vacíos. Más sólido, y más rico. Sus nuevas formas y marcas que ya lo acompañarán para siempre. Aunque, aun no hemos terminado.

El camino sigue.

Con un interior fuerte, creamos y observamos al exterior

Entramos a una de mis partes favoritas y más gratificantes.

Después del arduo trabajo de serrar, calar, soldar y lijar.Empezamos a esmaltar.

Todo el trabajo anterior hecho será la base adecuada para trabajar, también nos servirá para la joya ventana.

Ponemos esmalte, subimos la temperatura y hacemos este proceso de 5-6 veces. En silencio, transitando los momentos de apagar las luces de nuevo, varias veces. Y la alegría de encenderlas y ver(nos) el proceso que está teniendo, la ventana. 

¿Seguimos hablando de la ventana, no?

Nuestra ventana

¡Claro!

¡Ya tenemos ventana para este Templo!

Y mi pregunta es… ¿Has dejado de ver la pantalla que tienes delante y ya has podido ver a través de la ventana del templo?

El Templo Miranda’n Art, tiene sus vistas enfocadas directamente hacia ti.

Adentro.

Gracias por acompañarme. Y dejarte acompañar.

Con cariño.

Miranda.

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Y ahora,
me cuentas que has vivido,
tu?
Te leo aquí.

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